El camino misterioso entre los Cubillines

Se ubica en el este del cantón Chambo, provincia de Chimborazo, en la cordillera Oriental, en la parte central del macizo montañoso formado por el Pailacajas, con un conjunto de cumbres llenas de misterios y leyendas y con una altura máxima de 4 730 metros sobre el nivel del mar. Su zona de vida es de páramo fluvial sub-alpino con una temperatura de 3ºC a 6 ºC en una precipitación anual de 1 000 a 2 000 mm.  El paisaje es hermoso y su pendiente es suave por lo que no representa riesgo alguno para los amantes del deporte de montaña, este atractivo se encuentra al sur del Altar dentro del área del Parque Nacional Sangay.

Está compuesto por un complejo de 4 cumbres nevadas de singular belleza y es muy poco explorado.

Nevado que es irregular, formado por picos de montaña al cual se puede llegar por el sector de Quiñon, por la Hacienda el Cubillín; aquí se solicita autorización para atravesarla y desde este punto se debe avanzar a pie con dirección sur oeste y son aproximadamente 6 horas de caminata, en cuyo trayecto se aprecia un espectacular paisaje, un ambiente de armonía y completa paz, rodeado de vegetación típica de páramo y pequeños riachuelos que forman el Río Ulpán.

Tiene un avistamiento de los nevados Altar, Sangay, Tungurahua, Chimborazo y Carihuairazo. Es una travesía de nivel medio-alto con senderos, riachuelos, cascadas, formaciones geológicas de roca para realizar escalada; su vegetación es típica de la zona, páramo muy húmedo subalpino caracterizada por gramíneas y plantas de almohadón, arbustos, líquenes, polylepis, orejas de conejo, chiquiragua, y pajonales. Fauna como patos, lobos, conejos, también se puede observar aves como Kurikinges, gavilanes, lechuzas, etc.

Otra forma de llegar a este majestuoso lugar es por la parte alta de la comunidad de Titaucún, aquí se encuentra el hermoso mirador el Pajonal y para continuar la travesía a pie o a caballo por este recorrido que muestra la magnificencia del paisaje andino, mostrando los nevados Chimborazo, el Altar, el Sangay hasta llegar a los Cubillines.

Cuenta la historia que en estas tierras se encontraron minas de plata, para lo cual vino desde España Don Lorenzo de Cepeda, hermano de la Doctora Santa Marianita de Jesús, trayendo algunos artífices para elaborar la plata, y lo llevaban al sector de Pucate, zona rural del cantón Chambo, donde se realizaban candelabros, ostensorios, incensarios, cruces, floreros y con este mismo material se habría elaborado las 2 campanas de la Iglesia matriz, cuya aleación de oro y bronce le da un sonido hermoso. También se fabricaban objetos de cocina que eran comercializados en Riobamba y fuera del Ecuador. Algunas de estas piezas se encuentran en la Iglesia Matriz del cantón, pues la plata se transportaba a caballo o en burro a Pucate.

El camino que llevaba hasta las minas, estaba señalado por tres piedras grandes en las cuales estaban plasmadas las siguientes inscripciones: la primera de Cuchulcaguan; la segunda, Curi que quiere decir oro; y, de la tercera piedra se desconoce la inscripción. Estas tres piedras se encontraban cerca de una caída de agua que se perdía sin dejar huella, lo que causa curiosidad entre propios y extraños.

Ruta exigente, interesente, variada, muy entretenida por los paisajes que brinda, pero en donde el clima es fundamental para poder ser disfrutada. El verano en esta parte del país va de noviembre a enero y en los meses más fríos son julio y agosto porque presentan un clima nival o gélido en su cumbre.

DATO: En el Cubillín existe una fuente de agua gaseosa o carbonatada, pero por estar lejos de la población, estas aguas se desperdician sin ninguna utilidad.