ECUADOR, UN VIAJE POR TRES TIEMPOS

Los cantones de Mejía, Cayambe y Archidona trazan una ruta estratégica que sintetiza la biodiversidad y el patrimonio cultural del país. Una travesía que invita a redescubrir la identidad ecuatoriana a través del paisaje y el sabor.

Ecuador no se recorre, se experimenta. En la intersección de la Cordillera de los Andes y la cuenca amazónica, surge una alternativa que desdibuja las fronteras geográficas, para unir tres destinos emblemáticos: Mejía, Cayambe y Archidona. Esta ruta ofrece al viajero una síntesis perfecta de lo que significa el país: altura, historia y exuberancia.

Mejía, un de volcanes y el espíritu Chagra

A solo 30 minutos al sur de Quito, el horizonte se rompe con la majestuosidad del Valle de los Nueve Volcanes. El cantón Mejía no es solo un destino, es el último refugio de la cultura del páramo. Reconocido como el referente del turismo ecuestre en Ecuador, Mejía invita a explorar sus rutas a caballo, emulando la legendaria figura del Chagra.

Mejía es el valle de los 9 volcanes y ofrece actividades de turismo, y como no olvidarnos de la rica gastronomía, que invita a vivir una experiencia de aventura; asimismo, a disfrutar el cascaronazo carnavalero, que es un desfile tradicional en el cantón. “Visiten nuestra localidad para que vivan su cultura y tradición, y no se olviden de degustar lo mejor, el caldo de librillo”, indicó Roberto Jácome, representante del Municipio de la localidad.

Su oferta va más allá de la aventura. Es un territorio donde el agroturismo y la gastronomía de altura —con la famosa “Posada del Chagra” como estandarte— crean una atmósfera de hospitalidad única. Aquí, el aire frío de la cordillera se calienta con la tradición de sus fiestas de julio, declaradas patrimonio inmaterial.

Cayambe, epicentro del mundo y el trigo dorado

Hacia el norte, el paisaje se transforma para recorrer Cayambe. Este cantón es mucho más que una parada técnica; es un viaje a la precisión geográfica. En el Reloj Solar Quitsato, los visitantes pueden experimentar la singularidad de la línea equinoccial, un punto donde la cosmovisión andina y la ciencia moderna convergen.

La identidad de Cayambe se saborea. El aroma de los bizcochos artesanales, cocidos en hornos de barro y servidos con queso de hoja y manjar de leche, es el hilo conductor de una experiencia que se complementa con el ecoturismo en la Ruta del Venado, donde la conservación y la educación ambiental son los protagonistas.

Archidona, piedra, agua y selva milenaria

El descenso hacia la Amazonía desemboca en Archidona, en la provincia de Napo. Este territorio es un libro de historia abierto, grabado en los más de 60 petroglifos, vestigios de un pasado ancestral tallados en roca volcánica.

Sonia Yumbo, técnica del municipio de Archidona, dio a conocer que el cantón es conocido también como “la Bella, donde todos tenemos tan cerca”, quien dijo que se cuenta con una riqueza gastronómica inigualable, porque los productos usados en las preparaciones se obtienen de la chacra, como el Chontacuro, que es un plato sabroso, asimismo, aseveró que el maito, es preparado con productos naturales; siempre las autoridades apoyan a los emprendimientos locales y ayudan a promocionarlos en cada feriado.

Para quienes buscan el pulso de la naturaleza, Archidona ofrece las Cavernas de Jumandy, un laberinto de estalactitas y aguas subterráneas que desafía los sentidos. Entre los ríos Misahuallí y Hollín, ideales para el kayak de alto nivel, y la mística del Festival de la Chonta, el visitante descubre una Amazonía viva. La gastronomía local, con el Maito de Tilapia y el exótico Ceviche de Hongos, cierra un círculo de sabores auténticos que solo la selva puede proveer.

Esta ruta no solo conecta provincias, sino que conecta al turista con la esencia del Ecuador: la resiliencia de su gente y la inagotable riqueza de sus ecosistemas. Ecuador Destino Mágico, 222 opciones por conocer.

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