Cerámica ancestral, elaboradas con mano de mujer

TENA, Napo.- Mantener los conocimientos y que sean transmitidos de generación en generación, es la promesa que tiene Serafina Cerda para con sus primogénitos a quienes heredará todo ese legado, dijo Cintya Nantipa, hija de esta gran emprendedora con raíces indígenas de Napo.

“NAPU MANKA WUARMI, que significa “Mujer que realiza Ollas de Barro”, es un emprendimiento familiar liderado por Serafina Cerda, elaboramos cerámicas de barro, a mano, utilizando la técnica ancestral.

Es un procedimiento de 9 pasos: donde extraemos el barro sin impurezas, se lo amasa, luego se confecciona la pieza, seguidamente se lo pule, seca en horno artesanal, se lo quema, y humeado acoge el color negro natural, que es un método sin químicos, por ultimo se lo etiqueta para salir al mercado para la venta, indicó Cintya Nantipa que estaba a cargo del stand en la feria de emprendimientos que se realizó en la ciudad de Tena.

Este emprendimiento aparte de ser una forma de obtener ingresos económico tiene como objetivo principal  rescatar la identidad cultural que se está perdiendo, y tanto las mujeres como niños y hombres, pueden elaborar este tipo de cerámica porque es herencia de nuestros ancestros, puntualizó.

Asimismo, dijo que la actividad la desarrollan desde hace 20 años atrás, es el legado que adquirió doña Serafina  de sus padres, y hoy se apresta a hacer lo mismo con sus hijos.

En lo que respecta a la elaboración de la cerámica, detalla que tienen 4 tipos de líneas: la decorativa, cacao, naturaleza y la de identidad.

Tienen su centro de elaboración y confección de cerámica ancestral en la avenida Muyuna y San Pedro, en Tena, actualmente  ya distribuyen a nivel nacional su producto y en los próximos meses empezará la distribución al exterior.

A la semana fabrican entre 100 a 150 piezas, y los precios varían desde los 2 a 500 dólares, dependiendo del producto que soliciten los compradores.

En esta empresa familiar laboran alrededor de 10 personas; de igual forma Serafina Cerda, presta su contingente, capacitando a mujeres y hombres en estos saberes para que tengan un sustento económico.

Kenia Echemendia, una de las personas que compró una pieza de cerámica ancestral afirmaque las manos ungidas de ceniza y humo en el curtido de las piezas de cerámica, revitaliza el alma con estas joyas de cerámica, para saborear un café o la Guayusa cada mañana, desde que uso mi vasija para cocinar la yuca , estas saben distinto,  explicó.

Gisela Dayana Salvador, otras de las mujeres que han podido deleitarse con el sabor y facilidad con que pueden cocinar en este tipo de cerámicas que por su forma y elaboración dan otro sabor a la comida que preparan en ese tipo de ollas de barro, manifestó.

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