La historia textil del Ecuador está en Antonio Ante

ATUNTAQUI, Imbabura.- 1924 marcó, sin lugar a dudas, el inició de una de las principales actividades comerciales del norte del Ecuador. En ese año abrió sus puertas la Fábrica Imbabura, ubicada en la parroquia Andrade Marín del cantón Antonio Ante considerada la primera empresa textil de la provincia de Los Lagos y una de las quince industrias creadas en el Ecuador, en ese entonces.

Hasta 1997 fue considerada el centro de desarrollo textil más importante del país, pero a inicios de la década de los 80´s por problemas laborales y económicos dejó de funcionar. Las puertas de madera cerraron, las gigantescas maquinarias pararon sus motores, los inmensos calderos (en los que según relatos locales se daban apariciones inexplicables) fueron apagados, y los hilos de algodón quedaron como testimonio de la industria anteña.

Por más de una década pasó en total abandono y deterioro. Varias piezas de las máquinas, que en este espacio reposaban, fueron sustraídas, pues ni autoridades ni ciudadanos ponían atención a este lugar. Fue el 5 de mayo de 2014, que la tradicional Fábrica Imbabura volvió abrir sus puertas, pero esta vez como Complejo Cultural.

Una opción para ser visitada

Quiere conocer parte de la historia textil, no dude en visitar la Fábrica y recorrer cada uno de sus espacios. Este lugar permanece abierto y brinda atención gratuita al público, de miércoles a domingo, en horarios de 08h30 a 16h00. El Complejo Cultural Fábrica Imbabura tiene un espacio de 10 mil metros cuadrados de construcción y fue declarado Patrimonio Cultural Industrial del Ecuador.

Los visitantes pueden acceder a cuatro salas: la Histórico-Cultural, la de Industria Textil, la Interactiva de Nuevas Tecnologías, y la Sala del Sindicalismo. En estos espacios, entre otros elementos, se puede encontrar: maquinaria de inicios del siglo pasado, hilos y telas, juegos y actividades multimedia; fotografías antiguas que evidencian quienes trabajaron en esos espacios y la lucha de los trabajadores.  Además, está el teatro LIA (La Industria Algodonera), con capacidad para cerca de 500 personas, y en el que se realizan presentaciones culturales en danza, teatro, música y otras demostraciones de arte; también, eventos oficiales y solemnes.

Para los más pequeños, sin duda es un espacio mágico desde el primer momento que ingresan, porque hay robots (hechos con partes sueltas que las antiguas maquinarias) que explican la relación entre los miles de obreros que trabajaron en este lugar. También, hay un espacio destinado al desarrollo de la motricidad fina y gruesa en los niños de 0 a 5 años mediante diversas metodologías, y en el a los pequeños visitantes se les motiva a experimentar y crear.

Ese olor a algodón y a aceite de máquina aún se los siente al recorrer cada uno de los pasillos de esta gran Complejo Cultural, visite con su familia o amigos este lugar que lo lleva a disfrutar de la historia textil del Ecuador.