Alcaldes del sur presentes en Manabí y Esmeraldas

SIETE

Los alcaldes del sur ecuatoriano viajaron a los cantones de Manabí y Esmeraldas, para entregar personalmente alimentos, medicinas, agua, ropa, colchones, carpas, productos de aseo y vituallas, que ayuden a paliar la difícil situación que atraviesan los miles de damnificados por el terremoto registrado el pasado 16 de abril en el país.

Luego del impacto material y emocional sufrido por los ecuatorianos, como consecuencia del sismo, los 39 municipios de El Oro, Loja y Zamora Chinchipe, reaccionaron casi en forma simultánea, para organizar radio maratones y colectas públicas, en territorio, con la finalidad de recaudar donaciones solidarias destinadas a los cantones manabitas y esmeraldeños.

Las gestiones de los burgomaestres empezaron a dar sus frutos de inmediato en los diferentes rincones del sur.  Desde El Guabo y Zaruma, en El Oro, hasta Palanda y Chinchipe en el extremo sur oriente de Zamora, pasando por los 16 cantones lojanos se escuchó la voz de aliento y el apoyo fraterno de los ciudadanos que acudieron con su aporte material y humano para los hermanos ecuatorianos afectados por el terremoto.

Bomberos, rescatistas, médicos, paramédicos y personal civil voluntario, junto con carros cisternas y equipos de rescate y auxilio, se trasladaron desde Machala, Pasaje, Portovelo, Zaruma, Catamayo, Paltas, Macará, El Pangui, Yantzaza y Zamora, y demás Gobiernos Municipales, para contribuir en las labores de búsqueda de sobrevivientes.

Plazas y edificios públicos municipales, desde Machala hasta Zamora, se convirtieron en los centros de acopio de la ayuda, donde funcionarios, hasta altas horas de la noche, laboraban sin descanso para empacar las vituallas, en un afán por contribuir a mitigar el dolor de los damnificados.

Las tareas de recolección de productos y el buen ánimo y espíritu de solidaridad de los 39 alcaldes orenses, lojanos y zamoranos, continúa en estos cantones del sur ecuatoriano, sin que haya disminuido el deseo de apoyar a los hermanos caídos en desgracia por el efecto devastador de la naturaleza.